Te conocí un día de enero, con la luna en mi nariz. Y como vi que eras sincero, en tus ojos me perdí. Que torpe distracción, y que dulce sensación. Ya te encontré varios rasguños que te hicieron por ahí, pero mi loco amor es tu mejor doctor.
Voy a curarte el alma en duelo, voy a dejarte como nuevo y todo va a pasar, pronto verás el sol brillar. ´
Tú más que nadie merecer ser feliz.
Ya vas a ver como van sanando poco a poco tus heridas. Y aunque hayas sido un extranjero hasta en tu propio país. Si yo te digo ¿Cómo dices? Aún dices ¿que decís? Y lloras de emoción oyendo un bandoneón. Y aunque parezcas despistado con ese caminar pausado, conozco la razón que hace doler tu corazón.